AURORAS QUE FUERON


 

Me dijiste te quiero 

una noche de luna

y alumbró la laguna

un radiante lucero.

Yo sentí que vivía

de ilusión su locura

al mirar la ternura

que tu rostro tenía.

 

Tu pasión me brindaste

con lujuria suprema

y tu cuerpo entregaste

con la llama que quema.

Fui feliz en tu nido

con tus dulces caricias

que serían primicias

del amor mas florido.

 

Fueron días de gloria

los divinos instantes

que con ansias constantes

nos llenamos de euforia.

Me quedó en la memoria

tu excitante sonrisa

con la luz que hinoptiza

con beldad promisoria.

 

Hoy mi espíritu llora

y se llena de hastío

pues tu imagen añora

y se siente vacío,

porque fuiste la aurora

que me diera su brío

alumbrando el camino

de mi incierto destino.

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