AQUEL TREN DEL AMOR.


Mi alma la reclama y ella se fue, para

no volver, solo me quede  cómo un 
lobo mal herido, no sé que le pasó a
sus besos, las mil caricias, me las
quito.

Yo nose, porque acepto ser mía, ahora

la nostalgia de su adiós me castiga el
alma, su indiferencia me mata, cómo
un  dejabu.

Las promesas se perdieron, cómo las

exhalaciones que el viento se lleva, no
quiero seguir muriendo aquí, ya son
muchas heridas en el corazón.

Algún día su mirada, su amor, sus locuras

se borraran y solo el tiempo calmara está
agonia, no habra más de ella en mi alma,
su nombre lo habré olvidado.

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