GRACIAS.


Por tu amistad sincera,

por tu grata compañía,

por devolverme la esperanza;

por hacer mí fe renacer,

por ser mi confidente;

por ser mi aliciente.

Por caminar conmigo todo este tiempo,

por haber sido parte de mi vida,

por ser el consuelo de mí lamento;

por compartir mis penas y alegrías.

Por hacer realidad mi ilusión,

por despertar en mí la ternura,

por darle alegría a mi corazón;

por vivir conmigo esta aventura.

Gracias a Dios, por haberte conocido.

Gracias a la vida, por haberte tenido.

Gracias por tus besos,

los aguardaré en mis memorias.

Gracias por tus caricias,

son parte de mi historia.

Gracias por tanta dicha,

gracias por tanta felicidad.

Hoy te lo digo:

Te amaré cada día de esta vida,

y por los siglos de los siglos,

en la eternidad.

ERES MI SUEÑO DE AMOR.


Resurges como un lucero
Con el rojo atardecer,
Te contemplo con placer,
Y repito que te quiero;

Te lo demuestro sincero,
Eres razón de mi ser,
Y te vuelvo yo a tener
Soy dichoso prisionero

De tu piel y de tus besos,
De tu exquisita ternura;
Con los sentidos aviesos,

Con pasión y con locura,
Disfruto que viven presos
De esta obsesión noble y pura…

SIEMPRE BESARÉ POR DONDE PISES….


Siempre besaré donde pises,

eso tú no lo dudas, tu lo sabes,

algunos somos así, algunos hombres,

no todos buscan en otras, adoran sus primigenias flores.

Siempre te veré bella, aunque no te vea,

tu lo sabes, siempre trataré de decirte palabras hermosas,

siempre trataré de ser un caballero,

siempre esconderé mis problemas y flaquezas.

Siempre trataré de ser tu héroe,

buscaré tu sonrisa como sea,

para mí serás siempre lo primero, mi jefa,

porque verte feliz me llena de alegría.

Siempre para mí serás la más bella,

porque muchas veces..la belleza,

también está en los ojos del que miran,

cuando te ríes me siento el hombre con más fortuna.

El tiempo pasa muy rápido en tu presencia,

la vida va más rápido aún si cabe todavía,

nunca dudaras de mí, estaras más que tranquila,

porque yo nací para servirte , mi Dama.

EN EL AMOR…..


En el amor se libran batallas,
de esas que no dejan huella física,
pero sí marcan el alma y el corazón,
y en ellas no siempre se gana.

A veces hay que ceder,

dar un paso atrás y respirar,
dejar que el amor siga su camino,
y no forzar lo que no es.

En el amor hay momentos de risas,

de alegrías y de complicidad,
pero también hay lágrimas,
y momentos de soledad.

En el amor se libran batallas,

que nos hacen más fuertes y sabios,
que nos enseñan a amar de verdad,
y a luchar por lo que realmente importa.

Así que no tengas miedo de amar,

de librar tus propias batallas,
porque en el amor no siempre se gana,
pero se aprende y se crece cada día más.

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